Una investigación académica encontró discrepancias entre las estadísticas laborales del Dane y los registros de aportes a seguridad social. El hallazgo abrió un debate sobre la medición del empleo formal en Colombia y sus implicaciones para las políticas públicas.
Un reciente estudio elaborado por investigadores de la Universidad de Antioquia (UdeA) puso sobre la mesa una discusión de fondo sobre la manera en que se mide el empleo formal en Colombia. El análisis identificó diferencias sustanciales entre las cifras divulgadas por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) y los registros administrativos asociados al pago de seguridad social.
Mientras las estadísticas oficiales muestran una importante recuperación del mercado laboral y la creación de cientos de miles de empleos formales durante el último año, la investigación universitaria concluye que la realidad podría ser muy distinta. De acuerdo con sus hallazgos, en lugar de registrarse un crecimiento del empleo formal, el país habría experimentado una reducción superior a los 170.000 puestos de trabajo.
La situación ha generado interrogantes entre economistas y analistas sobre la necesidad de revisar los mecanismos de medición utilizados para evaluar la evolución del mercado laboral colombiano.
Dos fuentes de información, dos resultados opuestos
El documento académico, titulado ¿Tenemos más o menos formalidad laboral? La historia con las cifras del DANE versus los registros de pago de seguridad social, fue desarrollado por Edwin Esteban Torres Gómez, doctor en Economía e investigador de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Antioquia, junto con el Grupo de Investigaciones de Macroeconomía Aplicada.
El propósito del estudio consistió en contrastar los resultados de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH), herramienta utilizada por el Dane para estimar indicadores laborales, con la información contenida en la Planilla Integrada de Liquidación de Aportes (PILA), sistema que registra los pagos efectivos realizados al sistema de seguridad social.
El resultado del ejercicio reveló una brecha considerable entre ambas fuentes.
Según las cifras divulgadas por el Dane, durante el último año el país habría sumado cerca de 814.000 nuevos empleos formales. Sin embargo, los registros administrativos analizados por los investigadores sugieren una realidad distinta: una disminución de más de 170.000 empleos formales durante el mismo periodo.
El origen de las dudas
La inquietud que dio origen a la investigación surgió al observar una aparente contradicción entre el comportamiento general de la economía y los indicadores laborales.
Los investigadores encontraron llamativo que, pese al moderado crecimiento económico registrado en el país, las cifras oficiales mostraran una reducción acelerada del desempleo y un incremento significativo del empleo formal.
Desde la teoría económica existe una relación ampliamente estudiada entre la actividad productiva y la generación de empleo. En términos generales, economías con crecimientos modestos suelen presentar avances limitados en materia laboral.
Por ello, el equipo investigador decidió profundizar en el análisis y comparar las cifras oficiales con los registros administrativos disponibles.
Lo que muestran los registros de seguridad social
El estudio señala que los datos provenientes de la PILA reflejan una desaceleración progresiva en el número de personas afiliadas al sistema de seguridad social.
De acuerdo con los investigadores, con corte a febrero de 2026 los registros administrativos evidenciaban una caída anual del 1,35 % en el empleo formal, una tendencia que contrastaba con el crecimiento reportado por el Dane.
La diferencia no solo radicaba en la dirección de los resultados, sino también en su magnitud.
Entre 2022 y comienzos de 2026, el empleo formal medido a través de la encuesta oficial habría crecido a tasas cercanas al 4,6 %, mientras que los registros administrativos apenas reflejaban incrementos del 0,9 %.
Incluso al utilizar criterios de comparación más cercanos a los empleados por el Dane, las brechas persistían.
Los investigadores sostienen que las divergencias comenzaron a hacerse especialmente evidentes desde mediados de 2024, momento en el que ambas fuentes empezaron a mostrar trayectorias completamente diferentes.
Una discrepancia con impacto en las decisiones públicas
Para los autores del estudio, el debate trasciende el ámbito estrictamente académico.
Las cifras del mercado laboral constituyen un insumo fundamental para el diseño, implementación y evaluación de políticas públicas relacionadas con empleo, protección social y lucha contra la pobreza.
Si la información disponible no refleja con precisión la realidad económica del país, las decisiones adoptadas podrían no responder adecuadamente a las necesidades existentes.
Además, una eventual sobreestimación del empleo formal podría tener efectos indirectos sobre otros indicadores utilizados para medir el bienestar de la población, entre ellos los relacionados con ingresos y pobreza monetaria.
Por esta razón, los investigadores consideran necesario abrir espacios de discusión técnica que permitan comprender el origen de las diferencias encontradas.
La respuesta del Dane
Ante los cuestionamientos surgidos tras la divulgación del estudio, el Dane defendió la solidez metodológica de sus mediciones y aclaró que las discrepancias obedecen a las características propias de cada fuente de información.
La entidad explicó que las estadísticas laborales oficiales son elaboradas bajo estándares internacionales definidos por organismos especializados como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y las Naciones Unidas, lo que garantiza comparabilidad con otros países.
Asimismo, señaló que las encuestas de hogares y los registros administrativos responden a objetivos distintos y abarcan universos diferentes, razón por la cual sus resultados no necesariamente deben coincidir de manera exacta.
Según el Dane, la medición de la informalidad incorpora múltiples variables adicionales relacionadas con la naturaleza de la actividad económica, las condiciones de ocupación y las características de las unidades productivas.
La entidad también reiteró la importancia del debate académico, aunque hizo un llamado a interpretar los datos considerando las particularidades metodológicas de cada instrumento estadístico.
Un debate que no es nuevo
La controversia alrededor de las cifras laborales se suma a otras discusiones recientes sobre indicadores económicos producidos por el organismo estadístico nacional.
En años recientes, algunos resultados relacionados con pobreza monetaria y productividad también fueron objeto de análisis y cuestionamientos por parte de gremios empresariales, centros de pensamiento y expertos en economía.
En esos casos, el Dane sostuvo que los procedimientos técnicos utilizados cumplían con estándares internacionales y que las modificaciones realizadas respondían a ajustes metodológicos necesarios para garantizar la calidad de la información.
No obstante, estos episodios han puesto de manifiesto la importancia de fortalecer la comunicación entre las entidades productoras de estadísticas, la academia y los usuarios de la información pública.
La necesidad de profundizar el análisis
Más allá de establecer cuál fuente ofrece una representación más precisa del mercado laboral colombiano, el estudio de la Universidad de Antioquia plantea la necesidad de revisar permanentemente las herramientas empleadas para medir fenómenos económicos complejos.
El uso combinado de encuestas y registros administrativos podría contribuir a obtener diagnósticos más completos y robustos sobre la evolución del empleo formal en el país.
Por ahora, la discusión continúa abierta.
Mientras el Dane insiste en que sus metodologías se ajustan a estándares internacionales ampliamente aceptados, los investigadores consideran que las diferencias encontradas son lo suficientemente significativas como para justificar una revisión más profunda.
Lo cierto es que detrás de cada cifra existen decisiones de política pública que afectan a millones de trabajadores colombianos. Por ello, garantizar la precisión, transparencia y coherencia de las estadísticas laborales seguirá siendo un desafío fundamental para comprender la verdadera situación del mercado de trabajo en Colombia.




